17/9/09

Mi eterna letra chica

Los viernes por la mañana tomo clases de canto. Mi profesora, cree que soy dentro de su alumna, la que le hace las preguntas más anormales. No soy extremadamente extrovertida con ella, porque sí soy pudorosa, porque creo que no canto bien y eso me retrae ante alguien que si lo hace. Pero me sale plantearle mis teorías cuando ella me dice algo. Lo hago casi sin querer, por esa manía que tengo de tener teorías, que ya dije que debía abandonar. Luego de mi pregunta sobre la papada (ver post: Pregunta idiota), siguieron otras más.
Me dijo que tenía que hacer ejercicios con un globo desinflado, para lo que le contesté, que eso traía dolor de oídos.

Ahí fue su primera sorpresa.
Luego me indicó que haga otros, soplando con un sorbete dentro de un vaso con agua. Mi comentario fue que yo no solía usar sorbetes, porque creo que te llena la panza de aire, que igual con eso no había problemas, ya que era soplar y no aspirar.

Sorpresa nuevamente.
Volvió a repetirme, que nunca nadie le había planteado teorías tan extrañas.

No soy tan insoportable como parece, ni mucho menos tan quejosa, sólo es que tengo demasiada letra chica.

4 comentarios:

Mary Fish dijo...

Lo del globo es verdad y el tema de las teorías, hay que tenerlas, pero moderarlas.
Saludos!

Anónimo dijo...

Lo de la letra chica me gusta...

Julio C dijo...

¿La letra chica esconde sus secretos más ocultos?

madamelulu dijo...

es mucho mejor tener la letra chica que andar a las exclamaciones de sí mismo