8/9/09

Rabia

Muchos ya saben de la desaparición física de mi gato Oliverio (y no exactamente porque se haya ido por la ventana). A partir de esta circunstancia, trato de conseguir otra mascota que habite mi morada. Tal vez sea una cuestión de llenar huecos (esos que últimamente son cada vez más numerosos), pero a mi me gustaba tener a mi gato y ahora voy por otro. Pero como para tener otro gato debo esperar un mes, según recomendación de la veterinaria, se me había puesto que tenía que conseguir un perro. No cualquier perro, sino uno que sea más adaptable a mi vida de horarios tardíos, fines de semana sin rutinas ni programaciones e idas y vueltas. Sí, quiero un Maltés mini. No soy Su Giménez, no me le parezco en nada ni llevo su tipo de vida. Tampoco tengo perfil modelo que lleva su perro en una cartera L.V. a todas partes. Pero un perrito chiquitito, trae muchas menos dificultades que uno GRANDE. Mi hermana mayor, atenta a mis necesidades caninas, me llamó el viernes a la oficina para decirme que había uno de eso perro de los que yo quería, publicado en una página donde ofrecen animales en adopción. Inmediatamente llamé para hablar con su dueña y quedé en que volvíamos a conversar el sábado para arreglar la entrega. El sábado llamé a la mañana, no atendían. Llamé a la hora, no atendían. Llamé al mediodía, la señora no estaba y sus hijas no tenían idea de nada. Así sucesivamente, llamé varias veces, de acuerdo a las indicaciones de quien me atendiera en cada oportunidad. Por supuesto que ya se habrán dado cuenta de que en la última de mis llamadas, una de las niñas (nunca la señora, no se hizo ni cargo) me dijo que ya lo habían dado y yo me quedé sin perro. Todavía no termino de entender que fue exactamente lo que pasó y mucho menos porqué me bicicletearon tanto. No me conocían, no tenían que darme explicaciones, podían decirme que no y punto.
Pero mi mayor rabia con todo esto es en el momento en que la gente pretende (con toda la buena intención del mundo) pseudoconsolarte y te dice: Y bueno, no tenía que ser…
¿QUÉ CLASE DE CONSUELO ES ESE? ¿Cómo no tenía que ser? ¿Por qué? Realmente no me banco el no tenía que ser.

¿Muy intolerante lo mío?

11 comentarios:

Laura Alicia dijo...

Volve a llamarla y manda a la señora a lcdsm

la cámara lúcida dijo...

la consolacion no va...no pega con nada.

Mary Fish dijo...

Sin ánimo de consolerte, ahora te queda consiguirte un gato. A mi me gustan más los gatos.

La condesa sangrienta dijo...

...o tal vez no era (el perro digo).
Linda página, linda música, gracias por pasar.

Anónimo dijo...

no da el no tenía que ser.

dijo...

Una cosa: los malteses son MUY dependientes.

Otra cosa: te acompaño por ahí a adoptar si querés. Hay gatos re lindos! (?)

Santiago dijo...

Esa necesidad de llenar agujeros... yo todavía busco a mi gato por los rincones de la casa de mis padres...

Angus dijo...

Maravilloso texto... lleno de matices y maullidos... Me gusta.

Anónimo dijo...

estoy totalmente a favor de la intolerancia para muchas cosas...,en cuanto a la frase...si no tenia que ser xq carajo tu hermana encontro al perro en internet...soy tu hermana que no se entrar de otra forma que no sea anonimo!!!!!!!

veronica dijo...

Ahora sí!!!

violraviol dijo...

por dónde anda Woody??